Historia de una solución · Inteligencia artificial

IA que trabaja dentro de tu operación.

No vendemos un chat. Esta es la historia de cómo un motor de IA aprendió a leer los pedidos de WhatsApp de un restaurante real — con sus mañas, sus encargos y sus clientes de toda la vida — y le devolvió horas diarias al dueño.

~140pedidos diarios leídos por el asistente
47equipos analizados con IA a diario
5informes automáticos cada día
0digitación manual agregada

Cómo nació

Un restaurante de almuerzos por domicilio — un negocio familiar próspero, ~140 pedidos diarios — funcionaba sobre los hombros de su dueño: horas cada día leyendo chats de WhatsApp, armando comandas a mano, cruzando pagos de memoria. El negocio tenía una ventaja competitiva única (vende desde la tarde anterior y produce contra pedido confirmado, casi sin merma), pero el crecimiento estaba topado por la administración manual.

La regla de oro del proyecto la puso la realidad: ningún método podía agregarle trabajo al dueño. La IA tenía que alimentarse de lo que ya existía — los chats tal como llegan — o no servía.

Cómo lo resolvimos

Un motor que lee las conversaciones reales y produce lo que la cocina necesita. Lo difícil no fue entender el pedido fácil — fue sobrevivir a los casos que rompen a los bots.

01

Entiende el pedido como lo escribe el cliente

"Me manda dos del de mojarra pero uno sin sopa y con jugo de mora" — el motor lo convierte en una comanda estructurada contra el menú vigente de ese día (rota a diario), con cada personalización registrada.

02

Domina los casos difíciles

Detecta los encargos con fecha futura ("20 para el jueves") y no los mezcla con la cocina de mañana. Separa a varios clientes que escriben por el mismo chat, cada uno con su comanda. Fecha los pedidos ambiguos con las reglas del negocio — hasta el plato del menú delata para qué día es.

03

El motor propone, el dueño decide

Un panel muestra las comandas agrupadas por fecha de entrega, la lista consolidada para producción y los encargos aparte. El dueño revisa y corrige antes de despachar: el criterio sigue siendo humano — la digitación ya no.

Y la misma IA vigila flotas enteras

El músculo que lee pedidos también analiza operaciones industriales completas, todos los días, sin que nadie se lo pida.

Flota de frío

Cuatro análisis diarios de 13 equipos de refrigeración en 2 plataformas, con criterio de ingeniero: distingue un deshielo normal de una falla real y respeta las ventanas operativas de cada negocio.

Flota de freidoras

Cada noche, el análisis del filtrado de más de 40 máquinas: cumplimiento, anomalías y ranking, directo a la dirección.

Vigilantes de los vigilantes

Rutinas que verifican que los propios informes hayan salido — si un análisis falla, alguien se entera en minutos.

Con reglas del negocio real

Cada motor se construye con el dueño, sobre cómo funciona su operación de verdad — no es un modelo genérico soltado a adivinar.

Cómo trabajamos un proyecto de IA

PASO 1

Entendemos la operación

Días viendo cómo fluye el trabajo real: dónde se va el tiempo, dónde se pierden los datos.

PASO 2

Conectamos los datos

WhatsApp, sensores, planillas, facturación — el motor se alimenta de lo que ya existe, sin agregarle trabajo a nadie.

PASO 3

El motor propone, tú decides

La IA hace el borrador y el humano aprueba. Lo que demuestra funcionar, se automatiza del todo.

¿Qué proceso consume la mayor parte de tu tiempo?

Cuéntanoslo en un correo de tres líneas. Te decimos con franqueza si la IA lo puede resolver — y cómo.

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