Cómo pasamos de vigilar un ultracongelador a construir una red inalámbrica propia que hoy cuida material irreemplazable en laboratorios clínicos de Santander y Norte de Santander — y que no pierde ni una lectura, ni siquiera cuando se cae el internet.
Un laboratorio clínico nos planteó el miedo que comparte todo el sector: un ultracongelador a −80 °C guarda años de trabajo y material que no se puede reponer, y su única protección era un termómetro de máxima y mínima con planilla manual. Eso no protege a nadie a las 2 de la mañana de un sábado — y las auditorías pedían cada vez más: registro continuo, trazable, exportable.
Después llegó un segundo reto, de un laboratorio de biotecnología: equipos críticos en puntos donde el WiFi no llega, y donde cablear sensores por el edificio no era opción. Ahí la solución típica se queda corta — y ahí decidimos construir infraestructura propia.
Del sensor dentro del equipo hasta la alarma en el celular del responsable, cada eslabón es nuestro.
Elegimos tecnología LoRaWAN: sensores con años de autonomía de batería y un alcance que atraviesa el edificio. Se instalan en horas, sin regatas ni cables, y no dependen de la red del laboratorio. Para los −80 °C, sondas externas especiales que entran al equipo.
Montamos el gateway en el sitio y operamos nuestro propio servidor de red LoRaWAN. Los datos del laboratorio no pasan por la nube del fabricante del sensor ni por plataformas de terceros: viajan directo a la nuestra.
En operación descubrimos el enemigo silencioso: cortes de internet que dejaban vacíos en el histórico. La respuesta fue doble: cada sensor guarda un registro interno, y nuestro sistema detecta cada hueco y recupera automáticamente las lecturas faltantes de la memoria del sensor cuando vuelve la conexión. Sin visitas y sin vacíos en la auditoría — hoy la verificación de integridad da 100%.
Cada sensor se ajusta con un offset de calibración contra patrón. Las alarmas cubren temperatura fuera del rango que define el laboratorio, sensor caído y batería baja — al celular y al correo del responsable, en minutos.
La falla de madrugada se avisa de madrugada — no se descubre el lunes con el material perdido.
Histórico continuo con hora exacta, exportable. Se acabó transcribir planillas.
Laboratorios clínicos de Santander y Norte de Santander confían su cadena de frío a esta red.
Agregar un equipo nuevo es pegar un sensor y darlo de alta — la red ya está.
Cuéntanos cuántos equipos y de qué tipo. Te proponemos la arquitectura y el costo sin compromiso.
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